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Punta de Las Arenas

Pocas veces en un espacio tan reducido se da una variedad tan grande. Playas de callaos, arena de origen volcánico, y arena rubia orgánica tienen su lugar en este pequeño saliente que supone casi toda la línea costera de Artenara.

La franja intermareal, bajo la constante influencia de las aguas bravas propias de este litoral, constituye un buen lugar para el asentamiento de invertebrados marinos que, al mismo tiempo, sirven temporalmente de alimento a buen número de aves limícolas.

En primera línea, adaptada a la maresía y el fuerte e insistente viento, crece la vegetación halófila, constituida casi en exclusiva por endemismos canarios como, por ejemplo, siemprevivas, tomillos o uvillas. Mientras que , al pie del Andén Verde, ligadas al sustrato arenoso de una playa levantada y fósil viven viejas toldas, tabaibas dulces y cardones acompañados de muchas otras plantas propias del matorral costero (cardoncillos, melosillas, salados, espinos, veroles,…) que ofrecen cobijo y comida a una enorme variedad de animales.

Dentro del espectacular grupo de los invertebrados destaca la pimelia de las Arenas, un coleóptero que hasta la fecha solo se ha encontrado en esta playa. Entre las aves tienen especial protagonismo currucas tomilleras, camineros, alcaudones, alcaravanes y pardelas cenicientas, una especie oceánica que sigue encontrando aquí un lugar tranquilo donde reproducirse. Además, es posible que en este entorno críen petreles y paíños.

El murciélago montañero es el único mamífero presente en el lugar de forma natural. Y los tres reptiles endémicos de la isla, el perenquén de Boetgger, el lagarto y la lisa de Gran Canaria, también hacen de este paraje su casa.

Por otro lado, y por raro que pueda parecer, son varios los hongos que se hacen visibles entre las arenas rubias durante el periodo de lluvias.