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Yacimiento Arqueológico de Acusa Seca

Desde tiempos remotos en Acusa Seca ha habido un importante trasiego humano. Su población aborigen se dedicó al cultivo de los cereales en el llano de Acusa y al pastoreo del ganado de cabras y ovejas, aprovechando manantiales de la zona y las corrientes del Barranco Grande.

Las cuevas de la parte superior de Acusa se habilitaron para el enterramiento, envolviendo sus cadáveres en esteras de junco y con cueros de cabras. Colocaron a sus difuntos sobre tablones de madera para evitar la humedad, acompañándoles con ofrendas de alimentos en gánigos, para el largo viaje al Más Allá.

Estas cuevas son tapiadas con muros de piedra seca.

Los hallazgos encontrados en Acusa Seca (momias, cerámicas, ídolo de Acusa,  etc...) se encuentran depositados y conservados en el Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria.

En los años inmediatos a la Conquista de la isla de Gran Canaria, las cuevas aborígenes siguen siendo habitadas por los antiguos canarios y éstos se mezclan con la nueva población, que trajo apellidos que perviven en el presente: Alonso, Guillén, Herrera, Martín, Medina...

La zona arqueológica de la Mesa de Acusa cuenta con enclaves sepulcrales, cuevas pintadas, cuevas-granero, cuevas de habitación..., en el marco de un impresionante panorama de la Cuenca del Barranco Grande. A estos aspectos arqueológicos hay que añadir los valores etnográficos de la cultura troglodita, la agricultura de policultivo en fincas encadenadas, la tradición artesanal, la ganadería, las fuentes y lavaderos de uso público, los hornos, los alpendres, ha determinado la redacción del Plan Especial de Acusa, al objeto de conservar su rico patrimonio cultural y paisajístico. Acusa constituyó hasta 1920 el núcleo poblacional más importante de Artenara, gracias a su riqueza agrícola y ganadera.

En el ámbito espiritual, los nuevos pobladores colocan y veneran, en una humilde cueva de Acusa Seca (Cueva de San Juan), las imágenes que constituyen las advocaciones actuales (Candelaria y San Juan). Los frailes del convento franciscano de San Antonio de Gáldar (municipio al que estuvo vinculado Artenara) consolidan el culto religioso, a la vez que cobran los diezmos del trigo que se cultiva en La Vega de Acusa (guardados en la cueva de La Cilla). Y a fines del XVII los vecinos construyen una nueva ermita en el barranco de Gomestén. Hasta mediados del siglo XX el lugar es un vaivén de laboriosidad artesana, de siembras, de trillas y de recolección, en el marco de una economía de subsistencia.

Tras el cambio social del siglo XX, las cuevas más inaccesibles por la banda sur del cantil y Acusa Seca quedaron despobladas mientras que Acusa Verde mantuvo la población merced al paso de la nueva carretera y a la existencia abundante de aguas. En todo el ámbito de Acusa pueden encontrarse cuevas artificiales de habitación y graneros, así como asentamientos modernos que siguen utilizando las mismas viviendas que los antiguos canarios.

En la parte oriental de Acusa Seca puede visitarse una cueva pintada muy bien conservada, mientras que al otro lado del poblado destaca el Granero del Álamo, un espacio de almacenamiento del cereal propio de la cultura aborigen de Gran Canaria. La mayor parte de los silos conservan las ranuras excavadas en torno a su boca o entrada y destinadas a su cierre. Muy cerca de este granero se encuentran las cuevas funerarias, que contenían momias de los antiguos pobladores y que estaban depositadas sobre tablones de tea. Actualmente se hallan en El Museo Canario. Estos restos funerarios datan del 570 d.C.

El siguiente grupo presenta muchas cuevas decoradas como demuestran los restos de pintura (almagra roja en los zócalos) que se conservan muy deteriorados en algunas de ellas. Un poco más allá, hacia el oeste y en dirección a Acusa Verde, se encuentra el singular yacimiento denominado Cueva de las Estrellas, que ofrece restos de pintura blanca y roja, decorada con puntitos blancos sobre fondo negro, una imitación del cielo nocturno.

La Mesa de Acusa es una plataforma conformada por brechas, coladas y otros materiales volcánicos de los ciclos Roque Nublo y Post Roque Nublo, a 990 metros de altura, al filo de los barrancos de Acusa y Tejeda. Hasta comienzos de la segunda mitad del siglo XX, la Mesa de Acusa estaba destinado a cultivos de cereales y pastos, mientras que el regadío tradicional (huerta y policultivo) se hallaba en el escalonado de cadenas por las laderas que bajaban al barranco de Acusa Verde, donde incluso a principios del siglo XX, se llegó a cultivar caña dulce. La Vega de Acusa se destinó a cultivo de regadío a raíz de la construcción de la presa de Candelaria.

El Gobierno de Canarias ha aprobado el proyecto de decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Zona Arqueológica, La Mesa de Acusa, localizada en el término municipal de Artenara, en Gran Canaria. Asimismo procede a la delimitación de su entorno de protección que atiende a criterios que responden a un concepto de globalidad y que ocupa un área de cerca de 264.000 metros cuadrados.

La Zona Arqueológica de Acusa se localiza en el área Noroeste de la Cuenca del Barranco Grande, teniendo como unidad natural de acogida una gran meseta rodeada de fuertes escarpes en todas sus vertientes, a excepción de su extremo más septentrional. Un conjunto en el que se alcanza una cota máxima de unos 990 metros sobre el nivel del mar y que geográficamente se encuentra delimitado por el barranco Grande al sureste y los barrancos de Silo y del Merino al Noroeste.

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